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sábado, 31 de enero de 2009

Detalles que quizás se te hayan pasado I

¡Hoy estrenamos sección en la Yogurtera!


En "detalles que se te hayan pasado", que es el título que le podrían haber puesto en cualquier publicación del ramo cinematográfico, vamos a señalar esas pinceladas que dan personalidad a las películas, a los libros, a los comics, y en los que no siempre se fija todo el mundo, porque bien requieren una formación específica, porque bien hay que ser un friki solitario que se traga el mismo filme treinta veces.


Hoy toca lo primero. Una película "La duda", sobre el entorno católico.


La joven maestra y monja Hermana James es amonestada por su superiora por no llevar la clase de la manera que ella, la Hermana Aloysius, considera adecuada. Así que, para asegurarse de que vigila a los alumnos, le sugiere poner el retrato de un Papa. Esto no sólo es para que recuerden quién vela por ellos y les vigila, sino también para que la Hermana, mientras escribe en la pizarra, pueda valerse del reflejo y ver quién se distrae. Porque ya se sabe que el Diablo, cuando se aburre, mata moscas con el rabo.


la Hermana Aloysius saca un retrato de un cajón y la Hermana James le señala que es de un Papa muerto. Su superiora le hace ver que lo importante es el reflejo que se ve en el cristal, pero ¿lo es?


No es así del todo. Esta mujer, conservadora, rígida, protectora, que odia "Frostie el muñeco de nieve" porque es la celebración de la magia pagana, quiere un retrato de un Papa muy especial en el aula...



Pío XII.

La película sigue su curso y para quienes no se han dado cuenta del detalle, no es más que eso, un detalle. Pero os vamos a decir por qué es ese Papa, y no otro, lo que nos hace una idea de la personalidad de la Hermana Aloysius. Pío XII pasa por ser, para los no católicos (y para algunos católicos) uno de los Papas más impopulares. Ha sido acusado de colaborar con los nazis, de antisemita, de prevaricador, de anticomunista.... y aunque esté mal juzgar desde tu propio tiempo, os aseguro que leer sus encíclicas (cosa que yo he hecho) te puede provocar una mala digestión si eres mujer. Si tienes una familia muy carca en algún lugar, es posible que conserven una foto de este buen hombre en algún punto estratégico de la casa. A éste Papa le sucedió Juan XXIII, ya beatificado (que no santificado), que no tiene nada que ver con éste que estamos hablando. Como la noche y el día, vaya. Mucho se ha hablado de Pío XII y del por qué de su elección en un momento tan convulso para Europa. Pero desde luego, no es la intención de este post ni la mía.

El caso es que la Hermana Aloysius dice en un momento de la película que ella estuvo casada (esto no es un spoiler porque no tiene ninguna importancia en la trama) y que perdió a su marido en la Guerra. En un tiempo donde el bando era tan importante no sólo es lógico que alguien así fuera muy conservador, sino que de dos Papas muertos ( "La Duda" transcurre en 1964, cuando ya era Papa Pablo VI), ella tuviese enmarcada aún la foto de Pío XII.

viernes, 30 de enero de 2009

“El Cine no ha sido creado para distraer del mundo sino para referirse a él. ¿Cómo vivir? Y ¿Para qué vivir? Son preguntas que el cine ya no se atreve a hacer. Las películas evitan cada vez más plantear estas preguntas e intentan por todos los medios ahorrarse tener que contestarlas. Cuentan de hecho historias de vida y muerte pero sólo como si fueran cuestión de vida y muerte. El cine huye cada vez más del auténtico cine. Sus raíces se adentran cada vez más en lo irreal del cine, y no en la vida”.
Wim Wenders, 1993.
“El cine ya no es un reflejo de la cultura (...). El problema es que se ha convertido en un negocio demasiado grande, en una manera demasiado efectiva de ganar dinero.”
David Fincher, 2009.

16 años separan estas declaraciones de dos directores opuestos tanto en la forma como en el fondo de sus propuestas. Y sin embargo, sin datos en la mano, podríamos pensar que ambos hablan en el mismo momento, después de la debacle, después de que alguien decidiera clausurar el silencio. Pero no es así. Quizás esa sensación ha acompañado al hombre siempre, la impresión de que se han perdido los papeles, el latido acelerado de los tiempos, la necesidad de correr con todos los demás, que dicen “deja lo que estabas haciendo; ya no importa”. Como si se hubiera declarado un estado de guerra y lo que nos hacía felices hubiera sido pisoteado por las tropas. Seguro que podemos encontrar declaraciones similares de Kurosawa, Bergman, ¡Dreyer! Quién sabe. Yo os puedo hablar de mi tiempo. En los años que vivo, la primera década del siglo XXI, donde los blogs y las redes sociales marcan el ritmo, el cine ya no es cultura, desde luego, es comercio y tema de conversación. Las películas en sí no importan: importa que las veas y las reseñes en tu blog, tu twitter, tu fotolog... Pero mueren al poco tiempo.
¿Os acordáis de la polvareda de “Tranformers”? ¿O la de “Iron Man”? Nada comparable al placer que supuso ver “Transformers” en la tele o leer los comics de “Iron Man”. Ahora que “The Spirit” no le ha gustado a nadie, estamos alzando la voz en torno a “Watchmen”, como si fuéramos los árboles de la selva, en busca de la luz. Y veremos “Watchmen” y nos olvidaremos de que existió. Pasaremos a lo siguiente, al próximo tema de conversación. Y así un mes, y otro, y otro, y otro. Junto con los premios, la nueva mejor serie de la historia (cada seis meses hay una nueva mejor serie de la historia), la mejor joven actriz que dejará olvidada a la mejor joven actriz, que estará en su casa desesperada, buscando trabajo...
Yo quiero estar atenta al silencio. Olvidarme de todas esas cosas. Porque tengo la convicción de que las mejores películas, las que recordaré, las que me responderán preguntas y me plantearán otras nuevas, me abrirán los ojos y me limpiarán heridas, son películas que no sé que voy a ver. De las que no espero gran cosa. Sobre las que no he leído mil cosas, sobre las que no opino ni escucho opinar todo el tiempo. Alguna de las que veo simplemente porque me apetece, no porque “hay que verlas”, ni porque es “el cine que hay que hacer”, o el cine que alguien hace porque es el cine que veía de pequeño y es incapaz de mirarse en el espejo y decir “yo soy yo ahora, y ahora voy a crear, no a imitar”.

La verdad es que tengo fe en el cine. Y en las personas, que son quienes crean el cine.