El pasado
día 13 a las
11 de la mañana fue la segunda reunión de
ALMA en el cine
Doré de Madrid. Esta vez, por desgracia, hubo mucha menos gente, pero la misma concordia.
El año pasado por éstas fechas hubo hasta quien se quedó sin sitio para ver el espectáculo. Y se hablaba - desde la prensa - de hacer una huelga
“como la de nuestros colegas los americanos”. Sin embargo, pocos periódicos cubrieron la noticia. Este año, habiendo mucha menos gente, la cobertura ha sido bastante grande y
sí que se ha hablado de ir a la huelga si no nos queda otra (el año pasado en realidad se mencionaron nuestras escasas posibilidades, ya que si no os afiliáis, amigos míos, no se muy bien cómo vamos a presionar entre algo menos de 300).

Pero, por si nos lee algún joven que quiera hacerse guionista, voy a exponer nuestras quejas para que la gente sepa, más o menos, por qué estamos
hasta la cascarita de Calimero que llevamos sobre la cabeza:
- Horarios de
“cuando acabes te vas”, que significa que si no terminas, te quedas hasta doce, trece horas, pero si terminas a las cuatro horas… te quedas, claro, ¡para echar una mano.
- ¿se casa tu hermana? ¿Se muere tu primo? ¿Tienes quizás un enorme dolor que necesita un chequeo médico?
Ya veremos si te damos un permiso.
- El sueldo de un guionista es alto pero, eeehe, espera. Primero tienes que pasar unos añitos como
guionista junior, cobrando lo mismo, o menos, de lo que ganarías como segurata o
teleoperador.
- En otro trabajo te pagan las vacaciones e incluso diría más: tienes de eso. Aquí no.
- ¿Comida incluida en un trabajo de ocho horas (en teoría)? Mh, no siempre. También puedes tener suerte y estar en una zona donde el único restaurante sea
de a 20€ el menú y que tú cobres 1000€ (veinte por cinco... y luego por cuatro... ¡oh! ¡Es
una pasta!) . Siempre puedes llevarte la comida de casa, pero ¿habrá microondas? Ya veremos. Aunque claro, comer bocata frío cada día no es grave, ¿no? Qué quejicas que somos...
- Guiones “al peso”. Te pagamos los que emitamos. Y si la serie se cae antes de empezar, te jodes como Herodes, y no percibes un mal euro.
- “El medio es lo importante”. Si tu empresa es de izquierdas, por muy mal que te traten, son los buenos, así que NO TE QUEJES, que aún podrías acabar trabajando con los malos.
- El material del que están hechos los sueños es…
la carne de pardillo. Está muy extendido y aceptado que un productor te pida un guión y si sale adelante, te pague. ¿Y si no? Y si no, el placer de que alguien te haya llamado y haya contado con tu talento es suficiente.
- La empresa tiene derecho a exigirte ir en sábado o domingo, hacer horario nocturno además de tu jornada diurna, y no devolverte nunca tu tiempo de descanso, a no ser que tu jefe sea enrollado. Y se supone que no te tiene que importar, porque es un trabajo bonito.
- Si alguien se piratea mi peli y se la graba en un DVD, yo cobro canon, pero si alguien se compra ese mismo DVD original, no percibo un pavo. Porque los guionistas no tenemos derechos de autor sobre los guiones.
- Pongamos que yo entro en un trabajo donde voy a trabajar como el que más, pero la empresa no quiere pagarme. Mmmh, ¿qué hacer? Ah, sí. Me ponen como “redactor”, “auxiliar de”, y a tomar por saco. Ya cobro menos de la mitad que los demás, tengo otro rango, y curro lo mismo.
- Disponibilidad. Por supuesto, si algo está mal, me pueden llamar a cualquier hora del día o de la noche para que lo cambie. Yo lo haré sin problemas. Pero, ¿me lo pagarán de alguna forma? No.
- Contratos de “autónomo”. Tú pagas tus doscientos euros cada mes, y cuando te quedas sin trabajo… ¡no hay paro! Oh, y ahorros tampoco.
- Te pueden contratar también “por obra” en la misma empresa durante años, y años, y años. Sin hacerte nunca fijo. Aunque siempre vayan a contar contigo, tú no puedes contar con ellos.
- Da Capo. Ad nauseam. Ad eternum.
¿es un trabajo tan bonito? Teniendo en cuenta que la mayoría de guionistas no escribimos lo que querríamos sino más bien lo que nos exigen unas biblias monocordes y unos ejecutivos que salieron de un sobre de
Sea Monkeys, la verdad es que no merece la pena. Porque a todo esto hay que añadirle lo más importante: la mayoría de la gente no aguanta estas condiciones para escribir algo por lo que se sienten realizados, sino para hacer series de ficción y programas que duran tanto en nuestra memoria como el rostro de la dependienta del súper.
Si queréis saber más sobre la reunión de ALMA podéis ver los siguientes enlaces:
La visión de Chico Santamano (haciendo hincapie en la anécdota de Inés París)
Yo misma, que me reboto en ADN (por Elena Cabrera)
…
Y si sois guionistas, no sé para qué esperáis a afiliaros, Mmmmh, ¿a que paguen doscientos euros al mes como en ciertas productoras?