Este post iba a ser sobre Sitges, pero - de momento - cubramos un tupido velo sobre el tema…
Desde que alguien en el Yogourth Rancio P.C. tiene un almacén (al que llamamos familiarmente “el zulito”) los problemas de espacio en la productora se han visto reducidos, pero sin embargo, a veces nos sucede ese clásico de las sociedades opulentas: tenemos más dinero que tiempo. Hay más libros en nuestras estanterías de los que honradamente podemos leer, y de los que releeríamos, hay una fracción cuyo puesto en la lista de espera es demasiado lejano. Así pues, de cuando en cuando vemos cuales de nuestros ejemplares podemos apuntar a BookCrossing.
¿Qué es BookCrossing?
La iniciativa no es nueva; se trata de dejar un libro “olvidado” en una cafetería o anden de metro, y esperar a que alguien lo recoja. Pero a Ron Hornbaker se le ocurrió que aquello se podría organizar un poco mejor. No en vano el lema es “convirtamos el mundo en una gran biblioteca”.
Sigamos el proceso de compartir un libro mediante BookCrossing…
Primero, elijo un libro de mi biblioteca. Lo ideal es uno que me haya gustado a mí, sin valor sentimental, en un estado de conservación razonable…
Entro en la página www.bookcrossing.com , donde previamente me habré registrado mediante unos sencillos pasos que me habrán llevado unos pocos minutos, no más de los que emplearía en ver cualquier payasada en Youtube.
Registro el libro. Me pedirán el género, el título, el autor, una calificación del 1 al 10, una opinión personal/ sinopsis, y si fuera posible, una foto de la portada. Una vez que rellene el formulario, me darán un código único, el código BCID (Número de IDentificación BookCrossing ). Cada libro tiene un código BCID, y cuando encontramos uno, hemos de ir a la web e introducirlo para ver el historial del libro en cuestión. Así veremos en qué manos ha estado antes.
Éste código lo anoto, bien visible, en la página en blanco del libro antes del texto, junto con un mensaje, como por ejemplo éste:
HOLA, SOY UN LIBRO BOOKCROSSING.
ME GUSTA VIAJAR POR EL MUNDO.
INTRODUCE EL CÓDIGO 999.99999 EN
WWW.BOOKCROSSING.COM
Y ASÍ CONOCERÁS MI HISTORIA.
DESPUÉS, DEJAME EN UN BANCO O EN MANOS DE TU MEJOR AMIGO.
ME GUSTA VIAJAR.
Luego, solo has de dejar el libro en algún sitio estratégico. Hay tres maneras principales de abandonar un libro:
Azar. Es la más común, y la menos práctica. Vas a un sitio concurrido, pero tranquilo, y dejas el libro ahí, a la buena de Dios. Puede acabar pateado por unos kíes, devorado por un caracol hambriento, o se lo puede llevar algún lector si tienes suerte.
De caza. Más seguro y divertido es anunciarlo en el foro de tu localidad bookcrossing. Has de introducir el sitio en un formulario, y verás que casi siempre los sitios escogidos, incluso en ciudades grandes, son siempre los mismos. Dices la hora y el día, y un punto muy concreto, y el bookcrosser que pase por allí intentará tener suerte y cogerlo.
Círculo. Lo más seguro es sin duda montar un círculo de allegados y enviarse los libros por correo. Hay que tener cierta disciplina y una afinidad, porque si hay uno que lee un libro en tres meses, y otro que los lee en tres días, enseguida se va a descalabrar todo. Son libros de círculos bookcrossers con esos que tienen 17 entradas, claro.
Liberación masiva. Cada cierto tiempo se organiza, al menos en ciudades grandes y medianas, una liberación masiva, de la que te puedes enterar a través del foro . Suelen ser los domingos o los sábados por la mañana. Los bookcrossers quedan y dejan un libro, y se llevan otros. También hay bastante jubilado a la caza de cualquier artículo gratuito.
Puntos especializados. En cada ciudad hay siempre un bar o tetería especializado en infusiones, músicas del mundo y bizcochos caseros donde puedes dejar tus libros para que se los lleve otro, sin coste alguno. Esto se ha hecho toda la vida, y Bookcrossing por supuesto no es una excepción. Es, después de la opción c, la más segura.
Algunos detalles importantes
1. ¿Y la gente deja libros buenos? Si entras en el perfil de los usuarios al azar, descubrirás que el bookcrosser español es un tanto peculiar. Suelen “liberar” manuales de odontología de su carrera, tomitos de historia del arte que les regaló Caja Duero cuando la mili se hacía con lanza, y romper los círculos con alegría. Además, cogen los libros y no anotan. Incluso me atrevería a decir que muchos viandantes encuentran libros que luego no liberan. Pero es un riesgo que hay que correr. Sin embargo, volviendo a lo esencial, no se trata de librarte de lo que no quieres, sino de compartirlo. Tienes que liberar libros que creas que merezcan ser leídos y de los que puedas prescindir. Porque si crees que un libro es una basura, ya sabes dónde tirarlo, ¡al contenedor de papel!
2. “Ey, un tío me ha pedido que le envíe un libro…Vaya jeta” También está el fenómeno del tipo que te escribe para que le mandes tal o cual libro. Esto es lícito siempre y cuando te pague él los gastos del envío. Si no, no lo dudes, es un HOYGAN, de esos que te piden que les mandes diez quilos de videojuegos para la PSP.
3. “¿Se vale dejar el “Cuore” de la semana pasada?” Sólo valen libros y a veces comics autoconclusivos. Un sitio donde se dejan revistas para que la gente las lea se llama peluquería.
4. “Se me ha ocurrido liberar un libro en el Odarko a ver qué tal. ¿Es una buena idea?” La liberación al azar ha de ser cuidada. Es mejor un sitio tranquilo que un sitio al que la gente va con prisa. Los baños no son una buena idea. Yo estuve mucho tiempo dejando libros en un water concreto hasta que descubrí que era el lugar de cancaneo homosexual de la zona. Por supuesto, no he vuelto a saber de esos libros.
Cerca de institutos no. Es probable que el libro acabe quemado. Museos, cafeterías, universidades… son elecciones mejores.
5. “¿Y la gente se pispa de esto?” Cuanto más clara y llamativa sea la nota del libro, más probabilidades tendrás de que el viandante capte el mensaje.
6. “Entro todos los días en mi perfil, pero no sucede nada…” No hay que desesperar. Muchas veces verás a gente coger el libro, empezar a leerlo, mirar a los lados (no son tontos y sospechan que les observas…) antes de llevárselo. Pero no ponen nada en la página.
7. “¿Y no puedo ir contándoselo a todo el mundo en vez de esperar a que la gente vea el libro en una silla?” Hay quien prefiere hacerse el olvidadizo y esperar a que alguien diga “oh, te dejas el libro” y luego explicárselo. Esta opción está bien si te gusta la interacción con desconocidos. Yo no la he probado, ni pienso hacerlo.
8. “Yo además es que escribo, ¿Y si dejo mi novela por ahí? “ Últimamente, hay en Bookcrossing gente que libera sus novelas. Antes de hacerlo, piénsalo muy bien. No es como mandarla a una editorial o a un concurso. Si de todos modos lo quieres hacer y en el Registro de Propiedad Intelectual ya saben que la has escrito tú y solo tú, entra en la sección pertinente, y mira lo que se cuentan. Y si sigues en tus trece, al menos maquetala de forma decente. Si no, no conseguirás que nadie se la crea. Y en vez de sacar cuatro copias de tu impresora, fotocópiala, que es más barato.
9. “Yo lo hice una vez y estoy decepcionado, porque el libro voló y nadie dijo nada. “Quizás deberías probar otra vez, con otro sistema…
10. “A mí esto me mola mucho, pero… los del foro me parecen unos bordes/ la gente deja libros que son una chusta/ en España nadie entiende bien esto/ he liberado uno de la colección gótica de Valdemar y me ha tocado uno de recetas de cocina.”
Amigo, la gente hace bookcrossing, pero no SON bookcrossing. Háblales a tus amigos de ello, cree en ello, e intenta que cambie el ambiente. Y antes de soltar el libro bueno, mira que haya uno por el que merezca la pena el cambio. Y si no, ¡no haberlo llevado!
Y os emplazamos para…
En “Sobre esto y lo otro” intentamos hacer un círculo de bookcrossers pero no pudo ser por nuestra mala cabeza. Así que esperamos que los hagáis vosotros y que nos contéis vuestra experiencia. Y en las Hispacones (la Convención Anual de la Sociedad Española de Ciencia Ficción y Fantasía), se da bastante el fenómeno. Ahí es donde lo conocimos nosotros. Así que aprovechamos para recomendaros que si un día podéis, os paséis por alguna. Da gusto ver cómo sigue habiendo gente que lee, y mucho.
Jimina Sabadú